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ROBERTO MUSSAPI

Roberto Mussapi nació en Cúneo (Piamonte) en 1952 y reside en Milán.
Entre otros libros, ha publicado: Gita meridiana, Antartide y La stoffa dell'ombra e delle cose.


PALABRAS DEL ZAMBULLIDOR DE PAESTUM

Yo soy el alma de tu padre, el zambullidor:
te he seguido cada día, estoy a tu lado,
conozco como entonces tus zonas de sombra,
el lenguaje de los movimientos trazado por tu cara,
nada ha cambiado desde entonces, en este sentido.
Esto es lo primero que he descubierto,
lo primero que quería decirte: no cambia la percepción
de tus momentos, como no cambiaba
de noche, en el sueño, o por la distancia.
Sé que este soplo mío (desde el fondo del agua,
entre las anémonas)
será para ti como mis palabras de antaño:
que te infundían memoria y valor,
más que el vino o que una mujer que te mira.
Mi primer descubrimiento, la primera verdad es que nada
se rompe en el secreto del alma.
El resto es confuso, es pronto
para intentar contarte,
corales, anémonas, vidas que se dibujan con un movimiento
de agua y se disipan al instante.
No todo es luz, transparencia, silencio,
galerías de oscuridad, respiraciones contenidas, luego voces
que inhalan en mí como si hablase.
Me deslizo hacia un fondo cada vez más distante
y siento que una luz sumergida me llama desde oriente:
no sé dónde acaba, por ahora,
no sé qué es, pero sé qué amor
la mueve y determina su respiración.
De este viaje hablaré más adelante,
cuando la experiencia sea conocimiento,
puedo hablarte de cuanto he dejado,
sobre la superficie azul de las aguas,
entre las arenas blanquísimas, las palmeras,
la sombra de los olivos, el vino
vertido de las ánforas:
ama la tierra rosa en el ocaso,
sumérgete en el mar para jugar, como un tritón,
saborea la fruta, el pan, bebe y come,
escucha las risas de las muchachas,
busca su boca, ríe y desespérate,
agradece cada día tu país resplandeciente.
Yo no soy tu padre sino su alma,
no soy aquello que vivo sino recuerdo,
la ribera, la piscina, los colores que forman
el extraño dibujo de la vida mortal.
Vive en esa cerámica deslumbrante y espera
cuanto sabré decirte más adelante, al final del viaje.
Pero ahora que duermes como cuando en una cuna
parecías buscar los secretos del mundo,
ahora que tienes las espaldas más anchas y los cabellos más ralos,
escucha las palabras de mi alma
no sé mucho de ella, de mí misma,
(es pronto, hijo, no conozco bastante,
apenas he comenzado, estoy nadando),
no pienses en mi cuerpo (es tarde,
perlas, los que fueron mis ojos,
y mis labios reducidos a corales),
pero conozco su matrimonio,
cuando vivían al unísono en el mundo
y yo, el alma de tu padre, el zambullidor,
te entrego sólo esta experimentada certeza
(desde el fondo del abismo, en el escalofrío de la zambullida):
que también el hombre puede amar eternamente.


PAROLE DEL TUFFATORE DI PAESTUM

Io sono l’anima di tuo padre, il tuffatore:
ti ho seguito ogni giorno, ti sono accanto,
conosco come allora le tue zone d’ombra,
il linguaggio dei moti tracciato dalla tua faccia,
niente è cambiato da allora, in questo senso.
Questa è la prima cosa che ho scoperto,
la prima che volevo dirti: non cambia la percezione
dei tuoi attimi, come non cambiava
di notte, nel sonno, o per la distanza.
So che questo mio soffio (dal fondo dell’acqua, tra le attinie)
sarà per te come le mie parole un tempo:
che ti infondevano memoria e coraggio,
più del vino o di una donna che ti guarda.
La mia prima scoperta, la prima verità è che nulla
si spezza nel segreto dell’anima.
Il resto è confuso, è presto
per cercare di riferirti,
coralli, attinie, vite che si disegnano da un moto
d’acqua e si dileguano all’istante.
Non tutto è luce, trasparenza, silenzio,
cunicoli di buio, respiri compressi, poi voci
che inalano in me come se io parlassi.
Scivolo verso un fondo sempre più distante
E sento che una luce sommersa mi chiama da oriente:
non so dove finisca, per ora,
non so che cosa sia ma so che amore
la muove e ne determina il respiro.
Di questo viaggio parlerò più avanti,
quando esperito sarà conoscenza,
posso parlarti di quanto ho lasciato,
sopra la superficie azzurra delle acque,
tra le sabbie bianchissime, le palme,
l’ombra degli ulivi, il vino
che veniva versato dalle anfore:
ama la terra rosa nel tramonto,
immergiti nel mare per gioco, come un tritone,
gusta la frutta, il pane, bevi e mangia,
ascolta le risa delle ragazze,
cerca la loro bocca, ridi e dispèrati,
ringrazia ogni giorno il tuo paese lucente.
Io non sono tuo padre ma la sua anima,
non so quello che vivo ma ricordo,
la riva, la piscina, i colori che formano
lo strano disegno della vita mortale.
Vivi in quella ceramica smagliante e attendi
quanto saprò dirti più avanti, alla fine del viaggio.
Ma ora che dormi come quando in una culla
sembravi cercare i segreti del mondo,
ora che hai spalle più larghe e più radi i capelli,
ascolta le parole della mia anima
non so molto di lei, di me stessa,
(è presto, figlio, non conosco abbastanza,
ho appena iniziato, sto nuotando),
non pensare al mio corpo ( è tardi,
perle, quelli che furono i miei occhi,
e le mie labbra contratte in corallo),
ma ho conoscenza del loro matrimonio,
di quando vivevano all’unisono nel mondo
e io, anima di tuo padre, il tuffatore
ti consegno solo questa esperita certezza
(dal fondo dell’abisso, nel brivido del tuffo):
che anche l’uomo può amare eternamente.


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TOMMASO ROMANO

Tommaso Romano nació en Palermo en 1955.
Entre otros libros, ha publicado: Il Cristo d'ogni giorno, L'illimite sorte: poesie dal 1984 al 2004 y Non bruciate le carte.


RELOJES...

Relojes en la casa
que están inmóviles
olvidados
o recargados,
a veces,
a mano
o quietos para siempre
irregenerables
incluso en la arena
de la clepsidra,
engarzados en figuras esmaltadas,
en viejas porcelanas
o en el vidrio,
péndulos sin péndulo
para no marcar las horas.
Cadáveres del pasado
en el presente que se consume
en el pasar.


OROLOGI...

Orologi alla casa
che stanno immobili
scordati
o ricaricati,
a volte,
a mano
o fermi per sempre
irrigenerabili
anche alle sabbie
della clessidra,
incastonati in figure invetriate,
in vecchie porcellane
o nel vetro,
pendole senza pendola
a non segnare le ore.
Cadaveri del passato
nel presente che si consuma
nel passare.



TOMMASO ROMANO

Tommaso Romano nació en Palermo en 1955.
Entre otros libros, ha publicado: Il Cristo d'ogni giorno, L'illimite sorte: poesie dal 1984 al 2004 y Non bruciate le carte.



PERMANENTE...
Permanente es el obstáculo que superar rodear o volver atrás… Sin embargo, reaparecen las vigilias las florales esperas entre abismos y cimas, vive siempre lo que llevamos detrás, dentro.


PERMANENTE…
Permanente
è l'ostacolo
da superare
aggirare 
o indietro tornare...
Eppure,
riappaiono le vigilie
le floreali attese
fra abissi
e cime,
abita sempre

AMELIA ROSSELLI

Amelia Rosselli nació en París en 1930 y murió en Roma en 1996.
Entre otros libros, ha publicado: Variazioni bellicheSerie ospedaliera y Documento.
En español: Sin paraíso fuimos (Serie hospitalaria), traducción de Carlos Vitale, Editorial Sexto Piso, Madrid, 2019.


UN SOL CELESTE...


Un sol celeste, una rociadura de grumos de cristal mañana temprano, la luz no se ha apagado: barrios rebosantes
de senilidad: la lavandera con el cesto pero sus hombros tiemblan. ¡Dedicada tranquilidad en pequeñas dosis! rojo
el malestar, si tu cabeza dormita.

UN SOLE CELESTE...
Un sole celeste, una irrorazione di grumi di cristallo mattino presto, la luce non s’è spenta: quartieri traboccanti
di senilità, la lavandaia con il cesto ma le sue spalle tremano. Dedicata tranquillità a piccole dosi! rosso il
malore, se la tua testa sonnecchia.