miércoles, 29 de junio de 2011

PIETRO CIVITAREALE

Nació en 1934 en Vittorito (L'Aquila) y reside en Florencia.
Entre otros libros, ha publicado: Il fumo degli anni, A sud della luna y Altre evidenze.
En español: Alegorías de la memoria, Olifante, Zaragoza, 1988.


EL VIENTO...

El viento sacude los árboles
del parque, barriendo los desechos
al río, más tarde un preaviso de bochorno
humedecido por un chubasco pasajero.

Insensatas improvisaciones de un violín
encienden los ojos de la gata
acurrucada sobre el alféizar de la ventana.
Diana grisclara, curva de un arco
en la mañana vuelta solar.



IL VENTO...

Il vento scuote gli alberi
del parco, spazzando i rifiuti
nel fiume, più tardi un preavviso d'afa
inumidita da una passante acquata.

Folli improvvisazioni d'un violino
accendono gli occhi della gatta
accucciata sul davanzale della finestra.
Bersaglio grigiochiaro, curva d'un arco
nel mattino tornato solare.


viernes, 24 de junio de 2011

PAOLO RUFFILLI

Paolo Ruffilli nació en Rieti (Lacio) en 1949 y reside en Treviso (Véneto).
Entre otros libros, ha publicado La quercia delle gazze, Piccola colazione y Camera oscura.


LA ALEGRÍA Y EL DUELO

El encenderse y
el apagarse
por casualidad de la
vida, el rastro
luminoso, la
estela que deja
tras de sí
aquello que fue,
la alegría y el duelo:
precipitado, todo,
en el ciego vaso
entre los brazos de la
oscuridad. La huella,
marchita, de
cada cosa.


LA GIOIA E IL LUTTO

L'accendersi e
lo spegnersi
per caso della
vita, la traccia
luminosa, la
scia che lascia
dietro a sé
quello che è stato,
la gioia e il lutto:
precipitato, tutto,
nel cieco vaso
tra le braccia del
buio. L'orma,
appassita, di
ogni cosa.


lunes, 20 de junio de 2011

SANDRO PENNA

Sandro Penna nació en Perugia en 1906 y murió en Roma en 1977.
Entre otros libros, ha publicado: Appunti, Croce e delizia y Una strana gioia di vivere.
En español: Una extraña alegría de vivir (La garúa, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, 2004).


BELLA NOCHE...

Bella noche, reduce mi pena.
Atorméntame, si quieres, pero hazme fuerte


NOTTE BELLA...

Notte bella, riduci la mia pena.
Tormentami se vuoi, ma fammi forte.


sábado, 18 de junio de 2011

ROBERTO MUSSAPI

Roberto Mussapi nació en Cúneo (Piamonte) en 1952 y reside en Milán.
Entre otros libros, ha publicado: Gita meridiana, Antartide y La stoffa dell'ombra e delle cose.

EL GORRIÓN DE LESBIA

Mi corazón se apagó en su palma,
aleteando entre muñeca y brazalete
y me fui, al limbo
de los no humanos, los pobres mensajeros del cielo.
Sentí que me apagaba como en ellos el cerebro
al atardecer se duerme, sin saber
si habrá otro despertar.
Era pequeño.

Rogó él, que no tenía dioses en los que creer.
Al desmayarme vi los ojos de Catulo
desorbitados y abiertos por el flujo de las lágrimas.
Las tenebrosas divinidades tuvieron pena,
el llanto de los Cupidos y de las Venus
surgió espontáneo como había rogado el poeta.
Sentí que mis pequeñas alas volvían a despertarse y vibraban
y volé, inconsciente, incólume,
atravesé el umbral que conducía al jardín,
rocé el estanque de las lampreas y de los múrices,
mientras volaba vi la morena durmiente,
luego todo cambió, entré en el tiempo,
la muela que oprime a los sublunares
que tienen almas individuales y meridianas,
y escriben palabras con tinta.
Las alas húmedas por la palma de Lesbia
aún calientes del último nido
en mí, o en el aire, las palabras de Catulo,
“animula”, había dicho, “tierna vida”,
la mía, que se desvanecía entre sus dedos
rozando los de la mujer amada.
Pero cayó en el error del poeta,
que perdurar en este mundo es un don
como si no fuera un ser vivo sino un pensamiento,
antes página, voz impresa, piedra escrita.
Habría preferido apagarme entre sus dedos
en la última cuna sin canto ni voz,
antes que sobrevivir a amor y fin,
viendo a Lesbia morir, marcharse,
leer la fecha de nacimiento y muerte en una lápida
del gran Catulo, que me dio la vida.
Para estar aquí, ahora, en el ultratiempo terrenal
sólo para cantar a plena voz el fin
de los cuerpos que se abrazan con furia y sudor,
aquí, en la cima de la torre antigua
gorrión solitario, a un tímido amigo
que el tiempo que nos ilusionó en la tierra tendrá fin
y Lesbia, y Catulo, y Leopardi, en un suspiro
y la ciudad de Roma y los fatigados papeles,
me ordenarán que siga cantando.


IL PASSERO DI LESBIA

Il mio cuore si spense nel suo palmo,
le ali frullanti tra polso e bracciale
e fui già via, nel limbo
dei non umani, i poveri messaggeri del cielo.
Sentii me stesso spegnersi come in loro il cervello
di sera si addormenta, senza sapere
se mai ci sarà un altro risveglio.
Ero piccolo.

Pregò lui, che non aveva dèi in cui credere.
Vidi svenendo gli occhi di Catullo
pieni e ingranditi dal flusso delle lacrime.
Le oscure divinità ebbero pena,
il pianto dei Cupidi e delle Veneri
sorse spontaneo come aveva pregato il poeta.
Sentii le mie piccole ali ridestarsi e vibrare
e volai via, inconscio, incolume,
passai la soglia che conduceva al giardino,
sfiorai la vasca delle lamprede e dei murici,
vidi volando la murena dormiente,
poi cambiò tutto, entrai nel tempo,
la macina che opprime i sublunari
che hanno anime individuali e meridiane,
e scrivono parole con l'inchiostro.
Le ali umide per il palmo di Lesbia
ancora calde dell'ultimo nido
in me, o nell'aria, le parole di Catullo,
"animula", aveva detto, "tenera vita",
la mia, che gli svaniva tra le dita
sfioranti quelle della donna amata.
Ma cadde nell'errore del poeta,
che fare eterno in questo mondo sia un dono
come se non fossi un vivente ma un pensiero,
già pagina, voce impressa, pietra scritta.
Avrei preferito spegnermi tra le sue dita
nell'ultima culla senza canto e voce,
piuttosto che sopravvivere a amore e fine,
vedendo Lesbia morire, andare via,
leggere data di nascita e di morte su una lapide
del grande Catullo che mi ottenne la vita.
Per essere qui, ora, nell'oltretempo terreno
solo a cantare a piena voce la fine
dei corpi che si abbracciano in furia e sudore,
qui, sulla vetta della torre antica
passero solitario, a un timido amico
che il tempo che ci illuse in terra avrà fine
e Lesbia, e Catullo, e Leopardi, in un respiro
e la città di Roma e le carte sudate
mi ordineranno di cantare ancora.


lunes, 13 de junio de 2011

NICOLA NAPOLITANO

Nicola Napolitano nació en Casale di Carinola (Caserta) en 1914 y murió en Formia en 2003.
Entre otros libros, ha publicado: Non si torna indietro, Viandante y Disegnare il tuo nome.


ISLA DE CRETA

(septiembre de 1943)



En esta abrupta roca
me atenazan las tinieblas,
áspero y titánico fragor
mareas aullantes se rompen a mis pies.
¿Mi madre?
Más allá del mar hostil,
más allá del tiempo falaz
que se desmorona en este escollo.
Y mi inocencia
suavísima resurge
en estos jirones de vida
que la muerte ha rechazado.
Oh niñez luminosa y jovial,
pespunteada de remotas lejanías,
¡qué radiante te vuelvo a ver
en esta oscuridad!
El desasosiego me lleva
a encontrarme a mí mismo en los recuerdos.
Mamá,
en brazos me tenías
pendiente de tus cuentos,
y no era soldado en el Egeo
de una guerra perdida.


ISOLA DI CRETA

(settembre 1943)


Su questa roccia scabra
mi attanagliano le tenebre,
aspro titanico fragore
marosi urlanti rompono ai miei piedi.
Mia madre?
Di là dal mare ostile,
di là dal tempo infido
che frana a questo scoglio.
E l'innocenza mia
soavissima riaffiora
in questi cenci di vita
che morte ha rifiutati.
O fanciullezza luminosa e gaia,
trapunta di remote lontananze,
come radiosa ti rivedo
in questo buio!
Smarrimento mi scioglie
a ritrovar me stesso nei ricordi.
Mamma,
in braccio mi tenevi
sospeso alle tue fiabe,
e non ero soldato in Egeo
d'una guerra perduta.


domingo, 12 de junio de 2011

FRANCESCO POLITANO

Francesco Politano nació en Lago (Cosenza) en 1949 y vive en Amantea.
Entre otros libros, ha publicado: Il rumore del silenzio, Le parole, gli anni y Nel bosco dei palazzi.



EN EL BOSQUE DE EDIFICIOS (I)

NEL BOSCO DEI PALAZZI (I)


EL PINTOR DE LETREROS

En los días de lluvia
el pintor de letreros
pinta un ansia
loca de vida.


IL PITTORE D'INSEGNE

Nei giorni di pioggia
il pittore d'insegne
dipinge una voglia
matta di vita.


EN EL BOSQUE DE EDIFICIOS

En el bosque de edificios
se oyen pajarillos
al alba gorjear.


NEL BOSCO DEI PALAZZI

Nel bosco dei palazzi
si sentono uccellini
all'alba cinguettare.


LADEADO SE PONE

Ladeado se pone
mi hija el gorro.
Y luego ríe
divertida ante el espejo.


SGHEMBO METTE

Sghembo mette
mia figlia il berretto.
E poi ride
divertita allo specchio.