domingo, 29 de enero de 2012

LINA ROTUNNO

Lina Rotunno nació en Sessa Aurunca (Caserta) en 1915 y murió en Formia en 1997.
Ha publicado: Strappi d'anima.


HE LLAMADO...

He llamado
repetidamente
a tu puerta
cerrada:
detrás,
el vacío absoluto.


HO BUSSATO...

Ho bussato
ripetutamente
alla tua porta
chiusa:
dietro,
il vuoto assoluto.


domingo, 15 de enero de 2012

IRENE VALLONE

Irene Vallone nació en Zurich (Suiza) en 1968 y reside en Formia.
Ha publicado: Attraverso.


RECUERDOS

Llegan soplados por el viento
suspendidos entre las nubes
trémulos entre vida y sentidos
se hacen concéntricos al toque
leve de una piedra plana
desaparecen profundos
los recuerdos en la oscuridad
del fondo.


RICORDI

Arrivano soffiati dal vento
sospesi tra le nuvole
tremuli tra vita e sensi
si fanno concentrici al tocco
lieve di una pietra piana
spariscono profondi
i ricordi nel buio
del fondo.


miércoles, 11 de enero de 2012

DINO CAMPANA

Dino Campana nació en Marradi (Florencia) en 1885 y murió en San Martino alla Palma (Florencia) en 1932.
Ha publicado: Canti orfici.
En español: Cantos órficos y otros poemas, DVD Ediciones, Barcelona, 1999.


LA ESPERANZA (en el torrente nocturno)

Por el amor de los poetas
Princesa de los sueños secretos
En las alas de los vivos pensamientos repites, repites
Princesa, tus cantos:
Oh tú, cabelluda de mudos cantos
Pálido amor de los errantes
Sofoca los inextinguidos llantos
Da tregua a los amores secretos:
¿Quién guarda las taciturnas
Puertas que la Noche
Tiene abiertas sobre el infinito?
Declinan las horas: con el sueño desvanecido
Declina la pálida Fortuna.............
.........................................................
¡Por el amor de los poetas, puertas
De la muerte abiertas
Sobre el infinito!
¡Por el amor de los poetas
Princesa, mi sueño desvanecido
En los torbellinos de la Fortuna!


LA SPERANZA (sul torrente notturno)

Per l'amor dei poeti
Principessa dei sogni segreti
Nell'ali dei vivi pensieri ripeti ripeti
Principessa i tuoi canti:
O tu chiomata di muti canti
Pallido amor degli erranti
Soffoca gli inestinti pianti
Da tregua agli amori segreti:
Chi le taciturne porte
Guarda che la Notte
Ha aperte sull'infinito?
Chinan l'ore: col sogno vanito
China la pallida Sorte..................
.......................................................
Per l'amor dei poeti, porte
aperte de la morte
Su l'infinito!
Per l'amor dei poeti
Principessa il mio sogno vanito
Nei gorghi della Sorte!


sábado, 7 de enero de 2012

AMERIGO IANNACONE

Amerigo Iannacone nació en 1950 en Venafro (Isernia, Molise), donde reside.
Entre otros libros, ha publicado: L’ombra del carrubo, Semi y Oboe d’amore.


A LOS OCHENTA Y CINCO AÑOS

A los ochenta y cinco años
se ha vuelto un niño.
Se emociona
por cualquier pequeño gesto
por un retorno de los pensamientos
a los amigos
de otro tiempo
a las horas felices,
a los momentos más verdaderos,
a los años más negros,
por un recuerdo triste,
por una alusión,
por un silencio.
Lo conmueve una buena película
e incluso un anuncio logrado.
Como un niño
se pone melancólico
si es desatendido.
En el eterno
alterno recorrido de la edad,
círculo misterioso,
en el hijo,
y quizá en el nieto,
sueña con la figura del padre.


A OTTANTACINQUE ANNI

A ottantacinque anni
è divenuto un bambino.
Si emoziona
per ogni piccolo gesto
per un ritorno dei pensieri
agli amici
di un tempo
alle ore felici,
ai momenti piú veri,
agli anni piú neri,
per un ricordo mesto,
per un'allusione,
per un silenzio.
Lo commuove un bel film
e persino
uno spot indovinato.
Come un bambino
diventa triste
se viene trascurato.
Nell'eterno
alterno percorso dell'età,
circolo misterioso,
nel figlio,
e forse nel nipote,
sogna la figura del papà.

viernes, 6 de enero de 2012

LUCIO ZINNA

Lucio Zinna nació en 1938 en Mazara del Vallo (Trapani) y reside en Palermo.
Entre otros libros, ha publicado: Il filobus dei giorni, Bonsai y La casarca.


CASABLANCA

CASABLANCA


1

La infancia enjuta y soleada la adolescencia
vasta y solitaria como un desierto de cítricos
y Casablanca un espejismo la más cercana
lejanía desde que allí se perdió mi padre
por cosas de la guerra (otra femme otro
hijo en la ruleta de la vida).


1

L'infanzia magra e solatìa l'adolescenza
vasta e solinga come un deserto d'agrumi
e Casablanca un miraggio la più vicina
lontananza da che vi si sperdette il padre
per fatti di guerra (altra femme altro
figlio nella roulette del vivere).


2

Cartes postales y viajeros sículos
(en la diáspora transitando por el valle de Mazara)
contaban de cúpulas moriscas sobre el océano
de jardines colgantes —nueva Babilonne—
de noches pespunteadas de diamantes de mercaderes
locuaces y embozados en la casba cautelosa.


2

Cartes postales e viaggiatori siculi
(nella diaspora transitanti per il valmazàra)
narravano di cupole moresche sull'oceano
di pensili giardini —novella Babilonne—
di notti trapunte di diamanti di mercanti
ciarlieri e intabarrati nella casbah guardinga.


3

Y la blanca ciudad suspendida en una niebla
que el sol de África despejó en broma
A mi querido papá lejano / con mucho abecto
releyó mi madre y subrayó nerviosa la «b»
(tuvo una prolongación reparadora
en la foto de «Boscarino» con dedicatoria — me retrataba
con un libro de mitos la mirada perdida
en el vacío). En el vacío Casablanca un milagro.


3

E la bianca città sospesa in una nebbia
che il sole d'Affrica diradò per celia.
Al caro papà lontano / con tanto abbetto
rilesse mia madre e calcò nervosa sulle «bb»
(ebbero un prolungamento riparatore
nella «fotoboscarino» con dedica — mi ritraeva
con un libro di miti lo sguardo sperso
nel vuoto). Nel vuoto Casablanca un miracolo.


4

Llegaron más tarde perfumes de oriente
huríes siempreverdes pecadoras (des)veladas
arenas rojizas de siroco. Nadie
me decepcionó más que Humphrey Bogart. Lorenzo
más sencillamente —ex prisionero en desbandada—
se había convertido en dueño de una épicerie fine
abarrotado almacén para ciudadanos franceses
«La Jardinière».


4

Giunsero più tardi profumi d'oriente
urì sempreverdi peccatrici (dis)velate
sabbie rossastre di scirocco. Nessuno
mi deluse più di Humphrey Bogart. Lorenzo
più semplicemente —ex prigioniero sbandato—
era divenuto padrone di un'épicerie fine
dovizioso magazzino per cittadini francesi
«La Jardinière».


5

Al independizarse Marruecos debió abandonarlo todo
retirarse a Lyon donde murió de un tumor
en el cerebelo o en un accidente de camión nunca se supo
con precisión. Lyon fue —de Casablanca—
sucedáneo y fusión tuvo también ella minaretes
palmeras blancos palacios sabía a ultramar
hasta el pâté de foie.


5

A Marocco indipendente dovette tutto mollare
ridursi a Lyon dove morì di tumore
al cervelletto o in un incidente di camion mai si seppe
con precisione. Lyon fu —di Casablanca—
surrogato e fusione ebbe anch'essa minareti
palmizi bianchi palazzi sapeva d'oltremare
persino il pâté de foie.


jueves, 5 de enero de 2012

PIETRO CIVITAREALE

Nació en 1934 en Vittorito (L'Aquila) y reside en Florencia.
Entre otros libros, ha publicado: Il fumo degli anni, A sud della luna y Altre evidenze.
En español: Alegorías de la memoria, Olifante, Zaragoza, 1988.


RELATO

RACCONTO




1

Bajo los árboles de la estación
se encienden las luces. A esta hora
la mente regresa a misteriosas
lejanías. En la espera miramos entre
el verde y las casas con el extraño
pensamiento de detenernos entre las vías
a recoger las cosas abandonadas.
Todas las tardes partimos con la oscuridad
y en el tren nos sigue un recuerdo
de escaparates reflejantes y personas
que pasan y no miran a la cara
(la ciudad es un patio cerrado
entre murallas y la gente mira
desde los balcones), cada tarde regresamos
con los ojos distraídos de colores
y de deseos y observando desde el tren
pensamos en el canto de los grillos en la
noche, en las estrellas que se encienden
con el viento, en el río que corre tranquilo
espumado por los últimos pájaros.


1

Sotto gli alberi della stazione
s’accendono i lumi. A quest’ora
la mente ritorna a misteriose
lontananze. Nell’attesa si guarda tra
il verde e le case col pensiero
strano di fermarsi tra i binari
a raccogliere le cose lasciate.
Tutte le sere col buio si riparte
e sul treno ci segue un ricordo
di vetrine specchianti e persone
che passano e non guardano in faccia
(la città è un cortile rinchiuso
tra muraglie e la gente guarda
dai balconi), ogni sera si ritorna
con gli occhi distratti di colori
e di voglie e spaziando dal treno
si pensa al canto dei grilli nella
notte, alle stelle che s’accendono
col vento, al fiume che scorre tranquillo
schiumato dagli ultimi uccelli.


2

Entretanto miramos. Como el aliento
de quien está a punto de morir se abre
la tarde sobre el convoy que espera.
Desde lejos nace un soplo de viento
que lava el rostro y lapida
el pensamiento que consume la vida.
Recuerdo vago, de ansias y escalofríos
antiguos (ya he sentido estas cosas
una tarde, solo; velaba bajo una luz
ausente y acusaba al destino
que nos tiene clavados en nuestros años).
Sombras largas visten ahora la calle
recta como dos cuchillas, ensombrecen los ojos
apenas entornados. Y la locomotora
vibra en el adiós dilatado de las manos
y de los ojos, el aire exhala
su jadeo apagado, el aliento que enferma
los cobertizos y el cielo amontonado.
Las ruedas que pisan el hierro
parecen grabar palabras ligeras.


2

Intanto si guarda. Come il respiro
di chi sia per morire s’apre
la sera sul convoglio che attende.
Da lontano nasce un fiato di vento
che lava il volto e lapida
il pensiero che consuma la vida.
Ricordo vago, di ansie e brividi
antichi (ho già sentito queste cose
una sera, da solo; vegliavo ad una luce
mancante ed accusavo il destino
che ci tiene inchiodato ai nostri anni).
Ombre lunghe ora vestono la strada
dritta in due lame, incupiscono gli occhi
appena schiusi. E la locomotiva
vibra nell’addio esteso delle mani
e degli occhi, l’aria ne esala
l’ansare sommesso, il respiro che ammala
le tettoie e il cielo accatastato.
Le ruote che calcano il ferro
pare incidano parole leggere.


3

Así sonreímos, cansados de ir
y de venir, pensando en abandonar
la ciudad. Escuchamos el vacío
que hay bajo las estrellas. Quedarnos
solos a esperar, no pedir
nada porque no hay nada que sirva
a nadie. Y hasta que las casas
hayan reaparecido, angustiarnos
por estos absurdos deseos,
mirando desde el tren que corre.


3

Così si sorride, stanchi di andare
v venire, al pensiero di lasciare
la città. Si ascolta il vuoto
che c’è sotto le stelle. Restarsene
soli ad aspettare, non chiedere
nulla perché non c’è nulla che serva
a nessuno. E finché le case
non saranno ricomparse, struggersi
di queste assurde voglie,
guardando dal treno che corre.


miércoles, 4 de enero de 2012

ROBERTO MUSSAPI

Roberto Mussapi nació en Cúneo (Piamonte) en 1952 y reside en Milán.
Entre otros libros, ha publicado: Gita meridiana, Antartide y La stoffa dell'ombra e delle cose.


PALABRAS DEL ZAMBULLIDOR DE PAESTUM

Yo soy el alma de tu padre, el zambullidor:
te he seguido cada día, estoy a tu lado,
conozco como entonces tus zonas de sombra,
el lenguaje de los movimientos trazado por tu cara,
nada ha cambiado desde entonces, en este sentido.
Esto es lo primero que he descubierto,
lo primero que quería decirte: no cambia la percepción
de tus momentos, como no cambiaba
de noche, en el sueño, o por la distancia.
Sé que este soplo mío (desde el fondo del agua,
entre las anémonas)
será para ti como mis palabras de antaño:
que te infundían memoria y valor,
más que el vino o que una mujer que te mira.
Mi primer descubrimiento, la primera verdad es que nada
se rompe en el secreto del alma.
El resto es confuso, es pronto
para intentar contarte,
corales, anémonas, vidas que se dibujan con un movimiento
de agua y se disipan al instante.
No todo es luz, transparencia, silencio,
galerías de oscuridad, respiraciones contenidas, luego voces
que inhalan en mí como si hablase.
Me deslizo hacia un fondo cada vez más distante
y siento que una luz sumergida me llama desde oriente:
no sé dónde acaba, por ahora,
no sé qué es, pero sé qué amor
la mueve y determina su respiración.
De este viaje hablaré más adelante,
cuando la experiencia sea conocimiento,
puedo hablarte de cuanto he dejado,
sobre la superficie azul de las aguas,
entre las arenas blanquísimas, las palmeras,
la sombra de los olivos, el vino
vertido de las ánforas:
ama la tierra rosa en el ocaso,
sumérgete en el mar para jugar, como un tritón,
saborea la fruta, el pan, bebe y come,
escucha las risas de las muchachas,
busca su boca, ríe y desespérate,
agradece cada día tu país resplandeciente.
Yo no soy tu padre sino su alma,
no soy aquello que vivo sino recuerdo,
la ribera, la piscina, los colores que forman
el extraño dibujo de la vida mortal.
Vive en esa cerámica deslumbrante y espera
cuanto sabré decirte más adelante, al final del viaje.
Pero ahora que duermes como cuando en una cuna
parecías buscar los secretos del mundo,
ahora que tienes las espaldas más anchas y los cabellos más ralos,
escucha las palabras de mi alma
no sé mucho de ella, de mí misma,
(es pronto, hijo, no conozco bastante,
apenas he comenzado, estoy nadando),
no pienses en mi cuerpo (es tarde,
perlas, los que fueron mis ojos,
y mis labios reducidos a corales),
pero conozco su matrimonio,
cuando vivían al unísono en el mundo
y yo, el alma de tu padre, el zambullidor,
te entrego sólo esta experimentada certeza
(desde el fondo del abismo, en el escalofrío de la zambullida):
que también el hombre puede amar eternamente.


PAROLE DEL TUFFATORE DI PAESTUM

Io sono l’anima di tuo padre, il tuffatore:
ti ho seguito ogni giorno, ti sono accanto,
conosco come allora le tue zone d’ombra,
il linguaggio dei moti tracciato dalla tua faccia,
niente è cambiato da allora, in questo senso.
Questa è la prima cosa che ho scoperto,
la prima che volevo dirti: non cambia la percezione
dei tuoi attimi, come non cambiava
di notte, nel sonno, o per la distanza.
So che questo mio soffio (dal fondo dell’acqua, tra le attinie)
sarà per te come le mie parole un tempo:
che ti infondevano memoria e coraggio,
più del vino o di una donna che ti guarda.
La mia prima scoperta, la prima verità è che nulla
si spezza nel segreto dell’anima.
Il resto è confuso, è presto
per cercare di riferirti,
coralli, attinie, vite che si disegnano da un moto
d’acqua e si dileguano all’istante.
Non tutto è luce, trasparenza, silenzio,
cunicoli di buio, respiri compressi, poi voci
che inalano in me come se io parlassi.
Scivolo verso un fondo sempre più distante
E sento che una luce sommersa mi chiama da oriente:
non so dove finisca, per ora,
non so che cosa sia ma so che amore
la muove e ne determina il respiro.
Di questo viaggio parlerò più avanti,
quando esperito sarà conoscenza,
posso parlarti di quanto ho lasciato,
sopra la superficie azzurra delle acque,
tra le sabbie bianchissime, le palme,
l’ombra degli ulivi, il vino
che veniva versato dalle anfore:
ama la terra rosa nel tramonto,
immergiti nel mare per gioco, come un tritone,
gusta la frutta, il pane, bevi e mangia,
ascolta le risa delle ragazze,
cerca la loro bocca, ridi e dispèrati,
ringrazia ogni giorno il tuo paese lucente.
Io non sono tuo padre ma la sua anima,
non so quello che vivo ma ricordo,
la riva, la piscina, i colori che formano
lo strano disegno della vita mortale.
Vivi in quella ceramica smagliante e attendi
quanto saprò dirti più avanti, alla fine del viaggio.
Ma ora che dormi come quando in una culla
sembravi cercare i segreti del mondo,
ora che hai spalle più larghe e più radi i capelli,
ascolta le parole della mia anima
non so molto di lei, di me stessa,
(è presto, figlio, non conosco abbastanza,
ho appena iniziato, sto nuotando),
non pensare al mio corpo ( è tardi,
perle, quelli che furono i miei occhi,
e le mie labbra contratte in corallo),
ma ho conoscenza del loro matrimonio,
di quando vivevano all’unisono nel mondo
e io, anima di tuo padre, il tuffatore
ti consegno solo questa esperita certezza
(dal fondo dell’abisso, nel brivido del tuffo):
che anche l’uomo può amare eternamente.