domingo, 29 de julio de 2012

MARIO GORI

Mario Gori nació en Niscemi (Caltanissetta, Sicilia) en 1926 y murió en Catania en 1970.
Entre otros libros, ha publicado: Un saraceno di Sicilia.


LA TARDE

Una radio que hace ruido y la tarde
que se condensa sobre los tejados. Cuando muere
el día, se refugia en el recuerdo
el desesperado sueño que no vive.
No tenemos otra gloria, encontraremos
siempre vacía la tarde y aún el viento
habla de lejanías. Ese niño
que agita una bandera coloreada
de cruce en cruce nada sabe
de aquello que somos. Así era
la infancia que perdimos, así era
aquella bandera nuestra de los cruces.
La memoria retrocede y encuentro inquietas
estaciones con la sangre de los veinte años
abiertos a la aventura. Quién podía pensar
que crecía ya entonces en una sonrisa
la sombra atroz del tiempo que nos encierra.


LA SERA
 
Una radio che strepita e la sera
che si addensa sui tetti. Quando muore
il giorno, si rifugia nel ricordo
il disperato sogno che non vive.
Non abbiamo altra gloria, troveremo
sempre vuota la sera e ancora il vento
parla di lontananze. Quel bambino
che scuote una bandiera colorata
di crocicchio in crocicchio non sa nulla
di quello che noi siamo. Era così
l'infanzia che perdemmo, era così
quella nostra bandiera dei crocicchi.
La memoria risale e trovo inquiete
stagioni con el sangue dei vent'anni
aperti all'avventura. Chi pensava
che cresceva già allora in un sorriso
l'ombra atroce del tempo che ci chiude



domingo, 22 de julio de 2012

GIAN PAOLO ROFFI

Gian Paolo Roffi nació en Bolonia en 1943. 
Entre otros libros, ha publicado: Reattivi, Madrigali y Perverba.

XI
 
a M.  

la sequedad de tu ausencia en los labios
en la fatigosa exhalación en el vacío de ti
desde las cuerdas del pecho y la garganta


y las manos clavadas para no repetir el gesto
que toma y da y nutre
y el grito y el espacio desierto y el sudario


XI

a M.

il secco della tua assenza sulle labbra
nell'espirare faticoso contro il vuoto di te
dalle corde del petto e della gola

e le mani inchiodate a non ripetere il gesto
che prende e dona e nutre
e il grido e lo spazio deserto e il sudario



domingo, 15 de julio de 2012

ADRIANO SPATOLA

Adriano Spatola nació en Fiume (la actual Rijeka, Croacia) en 1941 y murió en Sant'Ilario d'Enza (Reggio Emilia) en 1988.
Entre otros libros, ha publicado: Algoritmo, Diversi accorgimenti y La piegatura del foglio.


EL CUADERNO BLANCO

IL QUADERNO BIANCO


1

Despertarse anunciarse mostrarse en la inquietud
de un lugar que es la presencia de la presencia
el inadvertible desafío la sospecha la imputación
un resultado de la alusión una defectuosa respuesta.


1

Destarsi annunciarsi mostrarsi nell'inquietudine
di un luogo che è la presenza della presenza
l'inavvertibile sfida il sospetto l'imputazione
un risultado dell'allusione una tarata risposta.




2


Entretanto el pensamiento diurno ensancha la hendidura
desmiente el exceso de los jugos la agitación del cuerpo
en el gesto que corresponde a los decretos al enredo
al traje de cartón piedra del otro protagonista.




2


Intanto il pensiero diurno divarica la spaccatura
smentisce l'eccesso dei succhi la smania del corpo
nel gesto che corrisponde ai decreti all'intreccio
all'abito di cartapesta dell'altro protagonista.




3


Una infusión que desbloquea y redobla las exfoliaciones
las insinuaciones las insidias las raras ocultas emociones
de un arte en concordancia con los objetos absolutos
en la máscara blanda que articula sílabas hostiles.




3


Un'infusione che sblocca e raddoppia le sfaldature
le insinuazioni le insidie le rare occulte emozioni
di un'arte di concordanza con gli oggetti assoluti
nella maschera molle che articola sillabe ostili.


4

Un sonido que corresponde a la trama de la distancia
a la remota demanda de la cómplice maquinación
o al canon algebraico al choque de los nuevos fragmentos
una tarea de la sustancia en el orden de la maniobra.


4

Un suono che corrisponde alla trama della distanza
alla remota richiesta della complice macchinazione
o al canone algebraico all'urto dei nuovi frammenti
un compito della sostanza nell'ordine della manovra.







domingo, 8 de julio de 2012

RODOLFO DI BIASIO

Rodolfo Di Biasio nació en 1937 en Ventosa (Latina) y reside en Formia.
Entre otros libros, ha publicado: Poesie dalla terra, Le sorti tentate e I ritorni.


DOLOROSA TAMBIÉN...

Dolorosa también la luz
en los disecados pensamientos
si dentro cede y se encorva
en un juego de sombras la memoria:
un camino de años nos persigue,
una sangre enferma

La dispersión el viento
que remueve un mar de hierba
el laberinto de los niños
en los juegos de primavera

Desenterrado el sendero
o el sueño de un sendero por la cresta:
una alta luz se ensancha
para jóvenes ojos
tendiendo la trampa
descubriendo en los sonidos del verano
el de la serpiente que silba enamorada


DOLOROSA ANCHE...

Dolorosa anche la luce
ai disseccati pensieri
se dentro cede e s'incurva
in un gioco d'ombre la memoria:
un cammino d'anni ci persegue,
un sangue malato

La dispersione il vento
che smuove un mare d'erba
il labirinto dei fanciulli
ai giochi di primavera

Dissepolto il sentiero
o il sogno di un sentiero per il crinale:
un'alta luce si slarga
per giovani occhi
a tendere il lacciuolo
a scoprire nei suoni dell'estate
quello del serpente che sibila in amore





domingo, 1 de julio de 2012

CESARE PAVESE

Cesare Pavese nació en 1908 en Santo Stefano Belbo (Cuneo, Piamonte) y murió en Turín en 1950.
Entre otros libros, ha publicado: Lavorare stanca, Verrà la morte e avrà i tuoi occhi y La luna e i falò.


MUJERES APASIONADAS


En el crepúsculo las muchachas descienden al agua,
cuando el mar se desvanece, extenso. En el bosque
cada hoja se agita, mientras emergen cautas
sobre la arena y se sientan en la orilla. La espuma
hace sus juegos inquietos, a lo largo del agua remota.

Las muchachas temen a las algas sepultadas
bajo las olas, que aferran las piernas y los hombros:
cuanto está desnudo del cuerpo. Suben rápidas a la orilla
y se llaman por sus nombres, mirando a su alrededor.
También las sombras sobre el fondo del mar, en las tinieblas,
son enormes y se las ve moverse, inciertas,
como atraídas por los cuerpos que pasan. El bosque
es un refugio tranquilo, en el sol poniente,
más que el pedregal, pero a las oscuras muchachas les agrada
estar sentadas al aire libre, en la sábana recogida.

Están todas acurrucadas, apretando la sábana
contra las piernas, y contemplan el mar extenso
como un prado al crepúsculo. ¿Se atrevería ahora
alguna a tenderse desnuda en un prado? Desde el mar
saltarían las algas, que rozan los pies,
para agarrar y envolver el cuerpo tembloroso.
Hay ojos en el mar, que se vislumbran a veces.

Aquella desconocida extranjera, que nadaba de noche
sola y desnuda, en las tinieblas cuando cambia la luna,
desapareció una noche y ya no volverá.
Era alta y debía de ser blanca deslumbrante
para que los ojos, desde el fondo del mar, llegaran hasta ella.




DONNE APPASSIONATE

Le ragazze al crepuscolo scendono in acqua,
quando il mare svanisce, disteso. Nel bosco
ogni foglia trasale, mentre emergono caute
sulla sabbia e si siedono a riva. La schiuma
fa i suoi giochi inquieti, lungo l'acqua remota.

Le ragazze han paura delle alghe sepolte
sotto le onde, che afferrano le gambe e le spalle:
quant'è nudo, del corpo. Rimontano rapide a riva
e si chiamano a nome, guardandosi intorno.
Anche le ombre sul fondo del mare, nel buio, 
sono enormi e si vedono muovere incerte,
come attratte dai corpi che passano. Il bosco
è un rifugio tranquillo, nel sole calante,
piú che il greto, ma piace alle scure ragazze
star sedute all'aperto, nel lenzuolo raccolto.

Stanno tutte accosciate, serrando il lenzuolo
alle gambe, e contemplano il mare disteso
come un prato al crepuscolo. Oserebbe qualcuna
ora stendersi nuda in un prato? Dal mare
balzerebbero le alghe, che sfiorano i piedi,
a ghermire e ravvolgere il corpo tremante.
Ci son occhi nel mare, che traspaiono a volte. 

Quell'ignota straniera, che nuotava di notte
sola e nuda, nel buio quando muta la luna,
è scomparsa una notte e non torna mai piú.
Era grande e doveva esser bianca abbagliante
perché gli occhi, dal fondo del mare, giungessero a lei