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RITA BALDASSARRI

Rita Baldassarri nació en Santo Stefano Magra (Liguria) en 1944 y murió en Pisa en 1999.

Entre otros libros, ha publicado: Occhi di gattoGeometria di ombre y Sassi.

En español: Ojos de gato y otros poemas, traducción de Carlos Vitale, Icaria, Barcelona, 1997.





EN LA ÚLTIMA CHARCA...

 

En la última charca de luz se afanan los pájaros.

Una estrella grana entre las horcaduras del abeto.

Pórtico de troncos que cierra el camino:

cada tronco se defiende a sí mismo,

resiste contra la oscuridad que lo achata,

se escabulle redondo y se agota en lo alto

donde las ramas se clavan

en una mancha que se agranda, ensucia el mundo,

lo alquitrana.

La tierra se reduce como esos animales

que al tocarlos se enrollan,

son bolitas negras, ya no se mueven.

Un tronco golpeado por los faros se enciende de terror.

Luego todo vuelve al sueño del presente.

La angustia del minuto que te espera

puebla sombra a sombra

mientras una fila de árboles te rodea, se retira,

corre tras de ti…

 

 

NELL’ULTIMA GORA…

 

Nell’ultima gora di luce annaspano gli uccelli.

Una stella granisce tra i palchi dell’abete.

Colonnato di tronchi a chiudere la strada:

ogni tronco difende se stesso,

resiste contro il buio che l’appiastisce,

guizza via tondo e si sfinisce in alto

dove inchiodano i rami

una macchia che allarga, imbratta il mondo,

lo incatrama.

La terra si restringe come quegli animali

che a toccarli s’avvolgono,

sono palline nere, non si muovono più.

Un tronco colpito dai fari s’accende di terrore.

Poi tutto torna al sonno del presente.

L’angoscia del minuto che ti aspetta

riveste ombra per ombra

mentre una fila d’alberi t’accerchia, si ritira,

ti viene dietro correndo...




 


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TOMMASO ROMANO

Tommaso Romano nació en Palermo en 1955. Entre otros libros, ha publicado: Il Cristo d'ogni giorno , L'illimite sorte: poesie dal 1984 al 2004 y Non bruciate le carte . RELOJES... Relojes en la casa que están inmóviles olvidados o recargados, a veces, a mano o quietos para siempre irregenerables incluso en la arena de la clepsidra, engarzados en figuras esmaltadas, en viejas porcelanas o en el vidrio, péndulos sin péndulo para no marcar las horas. Cadáveres del pasado en el presente que se consume en el pasar. OROLOGI... Orologi alla casa che stanno immobili scordati o ricaricati, a volte, a mano o fermi per sempre irrigenerabili anche alle sabbie della clessidra, incastonati in figure invetriate, in vecchie porcellane o nel vetro, pendole senza pendola a non segnare le ore. Cadaveri del passato nel presente che si consuma nel passare .

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Amelia Rosselli nació en París en 1930 y murió en Roma en 1996. Entre otros libros, ha publicado:  Variazioni belliche ,  Serie ospedaliera  y  Documento . En español: Sin paraíso fuimos (Serie hospitalaria) , traducción de Carlos Vitale, Editorial Sexto Piso, Madrid, 2019. UN SOL CELESTE ... Un sol celeste, una rociadura de grumos de cristal mañana temprano, la luz no se ha apagado: barrios rebosantes de senilidad: la lavandera con el cesto pero sus hombros tiemblan. ¡Dedicada tranquilidad en pequeñas dosis! rojo el malestar, si tu cabeza dormita. UN SOLE CELESTE ... Un sole celeste, una irrorazione di grumi di cristallo mattino presto, la luce non s’è spenta: quartieri traboccanti di senilità, la lavandaia con il cesto ma le sue spalle tremano. Dedicata tranquillità a piccole dosi! rosso il malore, se la tua testa sonnecchia .

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Giuseppina Palo nació en Éboli (Salerno) en 1965. Entre otros libros, ha publicado: Il dono selvaggio , Dell'amore eterno y Favole moderne . CÁNTAME LA NANA, MADRE DE LOS SUEÑOS Los guijarros de la playa en invierno brindaban con cálices de espuma y el burbujeante ritmo de los pasos marinos balanceaba nuestros besos conmovidos. El tiempo de pasar a otro período con melocotones, sandías y flores ya frutos; el tiempo de advertir el pasaje en los campos de trigo, segados a cántaros por una lluvia mecánica, mi distancia cada vez más en la añoranza de la salinidad invernal mezclada con labios deseosos en los crepúsculos mediterráneos... ¡Yo quiero sus besos! ...sus besos me recuerdan las cerezas en aquellos campos estivales cepillados de blanco, donde árboles solitarios, cubiertos de musgo, beben rocío; donde el viento leve delira de alegría tocando las rojas amapolas y la luna; cuando luego un ronco canto, en débiles notas, vierte el cr